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Ayer, 2 de enero, volvía a llegar una de esas fechas que el españolismo más recalcitrante rememora con fuerza con ese empeño en desmemoriar al Pueblo Trabajador Andaluz que año tras año encuentra su respuesta por parte de aquellxs andalucxs con conciencia y con dignidad. Hay 2 cosas que nos quedan claras después de la celebración del acto por la "Toma de Granada": En primer lugar quedan marcadamente diferenciados los diferentes modos de comportarse de lxs antifascistas que nos dimos cita en la Plaza del Carmen, que nos limitamos a protestar tranquilamente y los elementos neonazis y fascistas que acabaron agrediendo a un periodista de la cadena SER. A pesar de ello, los medios de comunicación siguen tratando de igualar a "radicales de derechas y de izquierdas" con una clara intención manipuladora. Lo otro que nos queda claro, es que a Granada no le interesan los actos por la "Toma", ya que allí había poquísimas personas, y esto lo interpretamos como sintómático, ya que mientras las instituciones municipales mantienen una fiesta anacrónica con el argumento de que es una tradición, lxs propixs granadinxs, ignoran dicho festejo.
Hubo bastantes manifestantes, entre los que se encontraba el movimiento antifascista granadino que habitualmente sale a la calle, así como muchxs participantes del 15-M que a pesar de no apoyar abiertamente la iniciativa, ahí estuvo representado por varios individuos aportando fuerza a la protesta. También se encontraban algunas caras conocidas del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as como la de Diego Cañamero, portavoz nacional del sindicato, o Juan Manuel Sánchez Gordillo, Alcalde de Marinaleda. Alrededor de las 10:30 de la mañana, nos presentábamos "armados" con silbatos en la Plaza del Carmen, momento en el que fueron identificadxs algunxs compañerxs por parte de la policía. Mientras la banda del Ejército de Tierra comenzaba a tocar, los silbatos empezaron a pitar hasta que éstos abandonaban la plaza para comenzar la procesión.
En el rato que duran los actos fuera de la Plaza del Carmen, seguimos con la protesta gritando consignas como "Los genocidios no se celebran", "No eran moros, eran granaínos", o "No a la Toma, sí a Mariana", en alusión a Mariana Pineda, cuyo día, 26 de mayo, queremos conmemorar y convertir en fiesta local en lugar de el 2 de enero. Posteriormente volvieron a llegar los militares fusil en mano y cuando la banda tocó el himno de España los silbatos alcanzaron su mayor volumen. También se silbó cuando tocaron el himno de Andalucía, y aunque parezca absurdo, parece que hay que aclarar que si lo hacíamos no era sin motivo como han dejado caer los medios de comunicación, sino porque nos produce auténtica vergüenza que nuestro himno nacional sea interpretado por una banda española de militares. Aun así también se cantó el himno, pero con el único afán de silenciar al máximo tal agravio.
Finalmente cuando acabó el acto, nos dirigimos tranquilamente a almorzar hacia el CAP Blas Infante no sin antes sufrir alguna amenaza más por parte de alguno de los grupúsculos de falangistas acartonados que había en la plaza con banderas preconstitucionales. Y así despedimos el 2 de enero de 2012, esperando que sea el último año que tengamos que ir a la Plaza del Carmen de Granada a presenciar semejante celebración vergonzosa. Ningún pueblo celebra su derrota, y el andaluz, poco a poco conseguirá acabar con la última celebración de la toma que queda en las ciudades de nuestro país.


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